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SÁBADOS DE CAMBIO - Ver como Jesús ve

22 de agosto de 2026 Lectura: 5 min 6 visitas

📖🐔🔊 EL CANTO DEL GALLO


🗓️ 22/08/2026


SERIE: SÁBADOS DE CAMBIO ↩️🐓 


Título: Ver como Jesús ve


Mateo 11:7-11 “Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están. Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Porque éste es de quien está escrito: 

_He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, 

El cual preparará tu camino delante de ti._ 

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.”


Nunca voy a dejar de asombrarme por las palabras pronunciadas por el Salvador. Llevó más de 40 años de conocerlo (aunque en verdad es muy poco lo que le conozco y aún tengo muchísimo que conocer de Él…), pero sigue asombrándome cada vez que leo como Jesús se expresaba a las multitudes. En el pasaje que hoy ocupa mi atención encuentro varias preciosas verdades:

1- Muchas veces vemos lo que queremos ver y no lo que está realmente ante nuestros ojos. Los judíos habían “salido  al desierto para conocer a Juan”. Pero lo que veían con sus ojos no era lo que Juan realmente era y representaba. Una caña sacudida por el viento era de lo más común en las inmediaciones del Jordán, y más ante la cercanía del desierto. ¿Juan era para esas personas algo o alguien común y corriente? Claro que no. ¿Había algo en él que provocaba algún tipo de sorpresa, admiración o curiosidad? Un poco quizás, pero no demasiado para la mente de un judío acostumbrado a ver los milagros y maravillas de Dios. En realidad, creo que era todo eso y mucho más. Pero sigamos el razonamiento de Jesús…

2- Seguramente siempre la vestimenta de una persona causa un fuerte impacto en quienes lo ven. Por años las mujeres se ocuparon mucho por la ropa que vestían, la imagen que presentaban, lo impactante de su “look”. ¿No es cierto? Como también es cierto que en los últimos tiempos los varones también han (mejor dicho, hemos…) caído en eso de cuidar mucho nuestra apariencia. Una ropa sencilla o “casual” pasó a ser poco llamativa y vemos a diario publicidades de grandes marcas que se ocupan de decirnos a los hombres como vernos más atractivos, seductores, etc. Pero volviendo a Juan… Su apariencia personal “dejaba bastante que decir”. Según Mateo 3:4 “Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos;” ropas muy sencillas, hasta rústicas. O sea, nada de lujo, de ostentación, y mucho menos de vanidad. Juan era, en un sentido, la viva imagen del profeta Elías. Y no solo por su vestuario sino por su carácter, su temperamento y su fuerte mensaje de denuncia del pecado. Y claro, tal y como lo declara el Señor “los que llevan vestiduras delicadas están en el palacio y las casas de los reyes”. Juan era una antítesis total de la imagen supuesta de un hombre importante, claro está desde el punto de vista humano. Pero Jesús sigue adelante…

3- ¿Estaban viendo a un profeta? Y es ahí donde el Señor empieza a darle a Juan los más altos honores. En primer lugar dice “Sí, y aún más que un simple profeta”. Había habido en Israel muchísimos profetas. Desde Moisés, pasando por Natán, Samuel y los grandes portavoces del Señor como Isaías, Jeremías y todos los que encontramos en el Antiguo Testamento. Pero uno de estos portavoces de Dios era particularmente relevante para los judíos: Elías. ¿Por qué? Bueno por varias razones, pero principalmente porque los judíos esperaban, y aún esperan en su mayoría, que Elías viniera a presentarles al Mesías. Al citar Jesús Malaquías 3:1, identifica a Juan con ese gran profeta esperado por el pueblo.  Pero es ahí donde el Maestro “eleva más aún la vara”, coloca a Juan aún por encima de todos los grandes hombres de Dios. 

¿Mayor que Moisés, quién “hablaba cara a cara con el mismísimo Dios”? Sí. 

¿Mayor que David, “un varón conforme al corazón de Dios”? Sí. 

Porque, según el Señor “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista”. ¡Tremendo reconocimiento de parte de Dios! Pero aún añade a continuación “pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.” O sea que nosotros, los que por la Gracia de Dios, entremos al reino de los cielos seremos mayores que él… Bueno lo que probablemente quiso decir Jesús es que en el reino de los cielos estaremos sin pecado alguno y por eso seremos mayores a Juan. De otra forma creo que yo, en lo personal, no califico para eso…

Pero para concluir quisiera hacer una reflexión personal que se aplicaría a mí, en primer término, y a todos nosotros en general.

Veamos lo que Dios nos quiere mostrar, no lo que nos gustaría ver.

Ya al profeta Samuel Dios le advirtió que “Dios mira el interior del hombre, su corazón, no su apariencia externa.” Pongamos nuestra atención en ver con los ojos de la fe y no simplemente con los ojos del cuerpo.

Nuestros sentidos físicos pueden, y van muchas veces, a engañarnos. Pero el discernimiento espiritual siempre va a llevarnos a reconocer la verdad. 


Conclusión: “Señor, necesito ver las cosas desde la perspectiva tuya, identificar los méritos y valores que Tú quieres manifestarnos.” Que esa sea hoy y siempre nuestra oración. Amén !!!


Alfredo Posse 

Malaki
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