📖🐔🔊 EL CANTO DEL GALLO
🗓️ 29/08/2026
SERIE: SÁBADOS DE CAMBIO ↩️🐓
Título: Alegrías del hogar
Hola, ¿cómo estás? Que el Señor te bendiga. El título del pensamiento de hoy en el programa «Sábados de Cambio» se titula «Alegrías del hogar».
Las alegrías del hogar son plantas ornamentales de muchas flores, de colores vivos y muy variados. Si están en lugares protegidos de heladas y en buenas condiciones de luz y humedad, pueden producir flores casi todo el año; para que esto suceda, necesitan de tres cosas: de buen cuidado, de buena agua y de buenas condiciones para florecer. Asimismo es el hogar cristiano, un lugar diseñado por Dios para que Él nos haga florecer y que produzcamos la alegría del hogar.
Les invito a que busquemos en la Palabra del Señor en dos salmos, Salmo capítulo 127 y Salmo capítulo 128, que dicen lo siguiente:
Salmo 127:1-5: «Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño. He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.»*
Salmo 128:1-6: «Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová. Bendígate Jehová desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida, y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel.»
De acuerdo con estos dos salmos, vemos en el Salmo 127 cuáles son los fundamentos del hogar y en el Salmo 128 vemos los frutos del hogar. En el Salmo 127, claramente vemos que el fundamento de todo hogar es Cristo.
Dice Mateo capítulo 7, versículo 24: «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace [o sea, obedece al Señor], le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca». Y Cristo es la roca inconmovible de los siglos. Como dice el Salmo 127, es en vano trabajar, trabajar y trabajar si es que el Señor no ocupa el lugar más importante en nuestros hogares, si Él no es el que se sienta en el lugar más importante de la mesa de todos los días.
Dice en el versículo número 3 del Salmo 127: «Herencia de Jehová son los hijos». Bueno, los hijos son como un préstamo de Dios, son como flechas en mano del que las lanza: apuntadas al 100 y soltadas de nuestras manos cuando ya es el tiempo de que empiecen a volar del nido. Solo nos queda orar como padres, nos queda orar como tíos, nos queda orar como abuelos, para que esas flechas, esos hijos, puedan obedecer al Señor y seguir sus caminos.
En el Salmo 127 vimos los fundamentos del hogar; en el Salmo 128 vemos los frutos del hogar. Ser bienaventurado, lo que significa doblemente feliz, es el que tiene un temor reverencial con el Señor. Cada día somos desafiados a seguir sus caminos, pero sabemos que tenemos un Dios de segundas oportunidades para cuando caemos: Él nos sostiene con su mano. Como dice el Salmo 37, versículos 23 y 24: «23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. 24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano».
La buena mano de Dios estará con nosotros si obedecemos sus enseñanzas. De esta manera habrá frutos para su gloria. Dice el versículo 3: «Tu mujer será como vid que lleva fruto… tus hijos como plantas», y el versículo 6: «Y veas a los hijos de tus hijos», o sea, los nietos. La mujer, los hijos, los nietos... que todos juntos demos esa alegría del hogar, para que así podamos disfrutar de sus bendiciones y de su paz.
Como dice el versículo 6: «Paz sea sobre Israel», y Filipenses 4:7 dice: «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». Que el fundamento y el fruto sean todo para la gloria de Dios. Que nuestra vida pueda florecer para Dios.
Ahora, para que un hogar florezca para Dios, se debe cultivar cada día el temor en los caminos del Señor; pero también, para que esto suceda, debe haber cinco cosas en el hogar: debe haber perdón, debe haber oración, debe haber Palabra de Dios, debe haber obediencia, pero sobretodo debe haber amor.
Que el Señor te bendiga en este día y que puedas ser la alegría de tu hogar. Que el Señor bendiga tu vida.
🪶 Gastón Barolin