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SÁBADOS DE CAMBIO - NO TEMAS

17 de octubre de 2026 Lectura: 5 min 4 visitas

📖🐔🔊 EL CANTO DEL GALLO


🗓️ 17/10/2025


SERIE: SÁBADOS DE CAMBIO ↩️🐓 


Título: NO TEMAS


¡El “no temas” de Dios es una de las frases más extraordinarias de la Biblia! ¡En cuántas ocasiones animó a siervos de Dios amedrentados o desanimados!


Miremos un poco:

Esta frase le llegó a Abraham cuando veía desaparecer cualquier esperanza de tener un hijo (Gn.15:1).


Le dio nueva esperanza a Agar cuando no podía ver como su hijo se moría en el desierto (Gn.21:17).


Fue lo que Dios le dijo a Isaac después de perder el trabajo de cavar varios pozos a manos de los filisteos (Gn.26:24). También fue la palabra de ánimo que recibió de Dios, cuando ya de edad muy avanzada dudaba de seguir la invitación de José, su hijo, para descender a Egipto, y ser alimentado por él (Gn.46:3).


Estas palabras Moisés las repite de parte de Dios a la nueva generación del pueblo de Israel, después que sus padres murieran allí por incredulidad, y justo antes de comenzar la conquista de Canaán (Dt.1:21; 31:8).


Creo que una de las promesas más conocidas que contiene esta orden es la que había recibido Josué cuando después de la muerte del gran líder Moisés, él fue llamado a asumir el liderazgo sobre el pueblo. Todos conocemos Josué 1:9: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. Después de sendas intervenciones de Dios con el cruce en seco del río Jordán, la conquista de Jericó, Josué prescindió de la guía de Dios para la conquista de la pequeña ciudad de Hai. Al haber pecado en medio del pueblo, la derrota fue estrepitosa. Josué se humilla y Dios le revela el pecado de Acán. Luego vuelven a avanzar sobre esta ciudad. Allí Dios le repite esta orden (Jos.8:1). Me imagino lo que habrá significado para él que Dios le repitiera esta expresión después de su fracaso. Después de la primera vez que le dice esto, Josué había visto la mano de Dios obrar en formas tan extraordinarias, que ahora podía confiar de vuelta anticipando Su obrar. ¡Qué alivio! ¡Qué esperanza! Dios restauró lo que pasó. Si me hubiera pasado a mí, ¡hubiera levantado mis ojos emocionados al cielo con un corazón saltándome de gozo en el pecho!


Estas palabras las recibió el joven Salomón como promesa divina de parte de su padre de David, cuando se encontraba frente al aparentemente insuperable desafío de reinar sobre Israel (1Cr.22:13).


También el rey Ezequías fue animado por ellas cuando llegaron los emisarios del emperador de Asiria, amenazándolo y ridiculizando el poder Dios (2R.19:6; Is.37:6).


Por boca de Isaías, el rey Acaz de Judá recibió esta palabra de ánimo, cuando el rey de Siria y de Israel se habían puesto de acuerdo a aterrorizar y conquistar Jerusalén.


Isaías le tenía que escribir al pueblo de Israel anticipando un futuro extraordinario de restauración y presencia divina desde los capítulos 40 al final. Ocho veces le dice “No temas” aparte de muchas expresiones más de ánimo, consuelo y promesas de que podrían contar con Su presencia (40:9; 41:10,13,14; 43:1,5; 44:2; 54:4).


Lo mismo le dice Dios a Israel por boca de Jeremías (Jer.30:10; 46:27,28) como también por Joel y Sofonías (Joe.2:21; Sof.3:16) en contextos similares.


Hablando de Jeremías, Dios lo llama para la tarea de profeta que sería rechazada. Él se excusa con su juventud, pero Dios le dice “no temas” y le promete Su presencia y Su Palabra en su boca (Jer.1:8,17). Luego del desastre de la destrucción de Jerusalén y cautividad del pueblo, Jeremías llora frente a Dios, y Él le vuelve a decir “no temas” (Lam.3:57).


A un Daniel, profundamente impactado y debilitado por las terribles profecías y eventos que vendrían sobre su pueblo, el Señor lo anima dos veces con las mismas palabras (Dn.10:12,19).


Ya en el NT encontramos varias exhortaciones más a no temer.


Para empezar cronológicamente, encontramos un ángel que le dice “no temas” al aparecerle al sacerdote Zacarías, el cual estaba sirviendo en el templo. Su problema era que su esposa no podía tener hijos y ambos ya eran ancianos. Muchas veces habían rogado a Dios por un hijo. El ángel le anticipa que lo habrían de tener. Allí se concibió Juan el Bautista (Lc.1:13).


Y en el mismo capítulo, el ángel se lo dijo a María que no podía imaginar quedar embarazada nada menos que del Mesías (Lc.1:30).


Asociado con lo anterior, un ángel se lo tiene que decir a José que tenía dudas de casarse con María, ya embarazada del futuro Mesías (Mt.1:20).


Lo mismo encontramos en la historia de Jairo, este hombre que había ido a buscar ayuda con Jesús por su hija que estaba muriendo. Pero había gente que lo frenaba para llegar pronto a su casa. Allí llegan emisarios con la trágica noticia que su hija ya había muerto y que ya no importunara al Maestro. Jesús le dice “no temas” y luego la resucita (Mr.5:36; Lc.8:50).


Hasta sobre Jerusalén se dicen estas palabras asociándolas con la entrada triunfal del Mesías sobre el cual ya estaba determinada la muerte, pero no querían que sucediera en Pascua (Jn.12:15). Pero justo allí tenía que suceder todo para que se cumpliera las Escrituras (Zac.9:9).


Pablo también recibió estas palabras de ánimo después de ser perseguido por los judíos: “No temas, sino habla, y no calles” (Hch.18:9). Y más adelante, en medio del desastroso viaje en barco a Roma, siendo llevado preso sin saber lo que le esperaba, obtuvo del Señor las mismas palabras de ánimo anticipando que tendría que presentarse frente al emperador y que todos los del barco se salvarían (Hch.27:24).


Impactado por la revelación de Cristo en Apocalipsis, el apóstol Juan cae a Sus pies. Allí el Señor le dice: “No temas; yo soy el primero y el último” (Ap.1:7).


Y la última vez que aparece en la Biblia, fue dicha por el Señor a la iglesia de Esmirna frente al hecho de ser perseguida por causa del evangelio. La orden de no temer estaba asociada con el hecho que esta penuria sería pasajera y habría un premio esperándola si se mantenía fiel (Ap.2:10).


En el original de la expresión “temas” aparece la palabra “fobéo”, que da lugar a la tan conocida expresión “fobia”. Vivimos en un mundo con gente que tiene miedo a cada vez más cosas. Esto tampoco es ajeno a los creyentes. ¡Qué bien hace ver lo que Dios nos dice por los ejemplos bíblicos!


Realmente me fascina observar como para cualquier tema, no importando el desafío o circunstancias, Dios enviaba las mismas palabras para animar a sus fieles. Por un lado, muestra que eran completamente humanos y que tenían las mismas necesidades, preocupaciones y debilidades que nosotros. Por otro lado, tenemos el mismo Dios que nos anima también a nosotros, no interesando lo que nos pueda estar infundiendo temor. ¡Tomemos esto también para nosotros hoy! ¿A qué te tienes que enfrentar? ¿Cuáles son tus desafíos y tus miedos? ¿Cuáles son tus preocupaciones? Si el Dios de estas personas también es el tuyo, Dios te invita a confiar diciendo: ¡“no temas”! ¡Él prometió estar contigo cada día!


Esteban Beitze

Malaki
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