🔊📖🐔 EL CANTO DEL GALLO
🗓️ Miercoles, 6/5/2026
Serie: Del Gozo al regocijo 💗🤩
EP#1 GOZO
Flp 4:4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! En el año 63 o 64, según otros comentaristas, 4 personas salieron de Roma. Habían estado visitando a un hombre injustamente preso. Lo estaba por predicar el evangelio. Su nombre era Pablo, Su aspecto no parecía el de un preso peligroso. Aunque era un hombre que tenía un pasado muy oscuro, como perseguidor de la Iglesia y asesino de cristianos, pero que había experimentado una conversión radical y ahora se dedicaba a pregonar el mensaje que antes era objeto de su odio, desprecio y furia. Pero que ahora Dios lo había transformado en un misionero con corazón de pastor y resuelto a padecer aun, por el nombre de su Señor.
Cada persona volvía a su ciudad de origen munido de una carta. Allí estaba Tiquico, llevaba una carta para los cristianos de Éfeso, donde había fundado una iglesia y donde trabajó Pablo durante tres años. También salía Epafrás, quien llevaba una carta para los cristianos de Colosas. A su vez también volvía un esclavo llamado Onésimo, quien había escapado de su amo, Filemón, amigo cristiano de Pablo, y con quien habían coincidido en la cárcel, luego de su huida, ahora volvía a someterse a Filemón, su amo, de quien había huido, porque el contacto con Pablo le había hecho comprender el mensaje del evangelio y ahora volvía, no como esclavo, meramente, sino como hermano, y con la recomendación del mismo apóstol. Y también volvía Epafrodito, un cristiano de la localidad de Filipos, munido de una carta muy emotiva de parte de Pablo dirigida a una comunidad cristiana que el apóstol amaba especialmente. A pesar del encarcelamiento, por eso este grupo de cartas son llamadas cartas de la prisión, ésta precisamente, es una misiva no muy extensa donde tiene un protagonismo particular el gozo, de hecho es la recomendación más abundante.
Pero ¿Cómo alguien encarcelado, y con sentencia de muerte podría exhortar a otros a vivir el gozo cristiano?, no parecería esto posible, dadas las circunstancias que le tocaron afrontar a Pablo. Estaba en una cárcel, de las peores que proveía el imperio romano, atado con grilletes, y en un lugar infecto y nauseabundo. Sumado a esta descripción, le habían azotado mucho sin ninguna de los derechos que debería haber tenido, aunque sea por ser ciudadano romano. Cualquier alma natural brotaría en cólera por lo que estaba sufriendo. Además llegó allí por indicación divina, luego de ver a un varón macedonio que le decía “pasa y ayúdanos”, como un gemido de alguien que buscaba un poco de paz. Habían estado también presos en Filipos y ahora estaban en Roma, presos, por las mismas razones, podríamos decir.
La llegada a Filipos fue halagüeña, ya que los recibieron (a él y su compañero Silas), una dama muy hospitalaria, a quien Dios abrió el corazón para aceptar el evangelio, comenzando de esta manera la iglesia en Filipos. Luego fueron encarcelados por liberar a una muchacha endemoniada. No va a ser la última vez que sufrirán prisiones, de hecho esta carta se escribe desde Roma, en otro encarcelamiento. Esta carta, precisamente, la cual te invito a analizar someramente algunos pasajes en los próximos días.
Hablábamos que en esta carta sobresale el gozo, y nos preguntamos cómo alguien encarcelado e injustamente azotado puede hablar y exhortar a tener gozo. Es que precisamente el gozo, no es alegría hilarante, no, pero si describe esa sensación que sólo una persona gobernada por el Espíritu de Dios puede mostrar en su vida, porque NO PROVIENE DE LA REALIDAD EXTERNA, SINO DE LA INTERNA, de nuestro espíritu, el cual está amalgamado con el Espíritu de Dios. ¿Cómo es tu experiencia amado hermano, amada hermana?, ¿Cómo reaccionás ante las dificultades?, ¿te desesperás, o tenés el sosiego natural que deviene de estar en paz con Dios, esa paz que sobrepasa todo entendimiento (Ef. 3:19). Y que no lo provoca la toma de ansiolíticos o indolencia. Ojalá sea también nuestra experiencia la de Pablo y Silas, y podamos reflejar un gozo sobrenatural en medio del dolor.
🖋️ Gustavo Sanchez