📖🐔🔊 EL CANTO DEL GALLO
🗓️ 9/5/2026
SERIE: SÁBADOS DE CAMBIO ↩️🐓
Título: Una vida con sello divino
Buenos días, cómo están? Es un placer poder nuevamente compartir con ustedes una reflexión en Sábados de Cambio. Gracias a los hermanos que fielmente día a día, se preocupan en que cada uno de nosotros recibamos un consejo de parte de Dios para nuestras vidas. Sin mencionarlos, porque no quiero olvidarme de ninguno, cada uno de nosotros agradezcamos y oremos por ellos.
Hay personas en la Biblia (no personajes, porque no son ficticios actores de una obra de teatro imaginaria) que se destacan por su actitud, coraje, carácter, humildad, templanza, integridad, amor, entrega, obediencia. También las hay que lo hacen por deslealtad, traición, desobediencia, interés, infidelidad, entre otras cosas. Podríamos ampliar ambas listas, y podríamos pensar en nombres que ocuparían ambas columnas.
Pero sin duda, José, el onceavo hijo de Jacob, primogénito de Raquel, sería de los primeros que muchos mencionaríamos al armar la primera columna.
Realmente la historia y vida de José es deslumbrante, apasionada, llena de la gracia de Dios. Una vida atravesada por grandes alegrías, profundas tristezas, dolorosos engaños, inmerecidos odios, sorprendentes recompensas, admirable perdón.
Así como se suele decir que la Biblia está atravesada por una línea roja de la redención a través de Cristo, vemos en la vida de este hombre una línea de integridad y amor a Dios.
Podríamos dividir la vida de José en cuatro etapas:
José el soñador: posiblemente tuvo una infancia mimada por su mamá ya que era su único hijo y por su papá, que lo amaba y le había dado una túnica de colores distintiva. Una adolescencia llena de proyectos, de sueños, de alegrías, obediente a sus padres, donde sin saberlo, ya estaba cumpliendo lo que dice Deuteronomio 5:16 “Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da” (promesa que Dios cumpliría). Pero sueños, proyectos que parecen luego sueños rotos. Más esto era la etapa de la preparación.
José el vencedor, venciendo la tentación ante la esposa de Potifar. Esto es un momento importante en su etapa de vida. Aun en tierra ajena, lejos, sin compromisos, donde nadie conocía su historia, expuesto a “las circunstancias”, a las “oportunidades que puedo optar si nadie sabe quien soy”, desconocido, se mantiene firme en su convicción. Expresa en Génesis 39:9 “No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Más esto era la etapa de la integridad
José el ejemplo. Falsamente acusado, injuriado, desechado y olvidado, el también se comporta como viendo al invisible. Y sabiendo que puede ser olvidado por el hombre pero nunca por Dios demuestra con su vida su fe. 1 Pedro 2:12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuren de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. Era la etapa del testimonio
José el recompensado. Llega el punto donde es reconocido, exaltado y fortalecido. Su vida da un giro inesperado humanamente, y ante tal “éxito”, él no olvida quién está detrás. Como Dios es el mismo hoy, ayer y por los siglos, bien podríamos aplicar Sus palabras: “porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco” 1 Samuel 2:30b. Era la etapa de la sumisión.
Me pregunto en qué etapa de la vida de José me podré identificar?
Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. Jeremías 29:11 (DHH). Ese es el proyecto que Dios tiene para todo aquel que le ama, le teme y obedece. Pero seguramente para llegar a la etapa de la sumisión, del reconocimiento de la soberanía y autoridad de Dios en mi vida, será necesario caminar estas etapas previas.
Dios moldea, prepara mi corazón con diferentes circunstancias para llevarme a la integridad, la cual me llevará a la identificación y por último a la adoración.
Pero cuán rápido ante circunstancias adversas ponemos la mirada en soluciones terrenales, en propias opiniones, en atajos, en querer decidir por mi propia cuenta y trazar mi camino.
Oigamos el consejo de Salomón “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal (Prov.3:5-7)
O las palabras de nuestro Señor Jesucristo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33)
Así que seamos sabios y prudentes de mirar en el mundo aquello que es “fruto atractivo y apetecible a la vista”, que es lo que vio Eva bajo las artimañas de Satanás, (porque el diablo es engañador y destructor) para hacer que saquemos nuestra mirada de Dios y caigamos de nuestra esperanza.
Hebreos 2: 1 “por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos”
Deslicemos es la idea de un barco que está cerca de la costa, seguro, en puerto pero que no tiene su ancla firme, y la marea y los vientos, hacen que de a poco se vaya alejando de la costa y su ruina sea inminente. El descuido. Por eso el autor habla de diligencia y atentos.
Donde está nuestra mirada?
Conoces el pasaje de Hebreos 12:1-2? Seguro que si “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”
José tuvo oportunidades para deslizarse. La frustración, el desánimo, la queja, el odio, la venganza, golpeaban a la puerta de su corazón, pero prefirió y decidió guardar sus pensamientos en Dios. Mismo consejo que nos dio el apóstol Pablo “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” Fil. 4:7-8
Que nuestras circunstancias no nos desvíen la mirada y mantengamos firme nuestro amor, temor y sumisión a Dios.
“Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa” Hebreos 10:23 NTV
Así lo creamos, así lo hagamos
Pablo Ungaro