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Abundancia

08 de mayo de 2026 Lectura: 5 min 18 visitas

🔊📖🐔 EL CANTO DEL GALLO

🗓️ Viernes, 8/5/2026

Serie: Del Gozo al regocijo 😆🤩

EP#3 Abundancia


Filipenses 1:19-20

"Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte."


Ya dijimos que lo nodal en esta carta a los filipenses era una especie de paradoja, ya que quien hablaba tanto del gozo era alguien atravesado por una realidad muy contraria. Estar preso, encadenado en una cárcel romana, no parece el mejor escenario ni el disfrute de las mejores condiciones para hablar de la alegría. Pero también descubrimos que ese sentimiento del apóstol no provenía de agentes externos, sino del fruto del ADN divino sembrado en el espíritu de Pablo, el cual fructifica en virtudes como el gozo.


No exageramos al afirmar que Dios pone su naturaleza en nosotros. Pedro lo dice de forma enfática y prístina en 2 Pedro 1:4: "por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia".


Cuenta Francisco Lacueva que "participantes" no es la mejor traducción; sería más acertado referirnos como comulgantes de la naturaleza divina. Mientras que ser "parte" supone tener un fragmento, ser "comulgantes" refleja mejor que la naturaleza misma de Dios se ha fusionado con la nuestra. Dios derramó de Su esencia en nosotros y por esto podemos amar con amor divino, incluso a los enemigos, acción que sería impensada en condiciones naturales. Por eso Pablo podía soportar el encarcelamiento no con un espíritu estoico, sino con una naturaleza que va más allá de lo propiamente humano.


Glenio Fonseca hace una afirmación veraz: con la encarnación de Cristo, su muerte y resurrección, se han alterado las "trinidades" de Dios y del hombre. Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Hijo siempre fue Dios, pero nunca había sido hombre hasta la encarnación; ahora hay un hombre en Dios. Por otro lado, el hombre (cuerpo, alma y espíritu) ahora tiene su espíritu humano amalgamado con el Señor. Es decir, hay Hombre en Dios y hay Dios en el hombre. Sublime gracia.


Finalmente, en nuestro versículo áureo, encontramos la palabra suministración. En el griego koiné es la palabra epichoregeo. Esta expresión es rica en significado: Epi es un prefijo que indica abundancia y choregeo se refiere al corega, el director responsable del coro en el teatro griego. Su función era instruir, alimentar y sostener a los coreutas. Al agregarle el prefijo, se refiere a proveer de manera abundante todo lo necesario.


El concepto es excelso. Pablo relaciona esta palabra con la oración intercesora y la acción del Espíritu Santo, lo cual resultaría en su liberación. Mi deseo es que el Espíritu Santo "epichoregee" nuestra vida y que lo haga, como es Su costumbre, abundantemente.


🖋️ Gustavo Sanchez

Malaki
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