🔊📖🐔EL CANTO DEL GALLO
🗓️ Miércoles, 20/5/2026
Serie: Bajo los árboles 🌳
EP#6 Bajo un árbol de Prueba
📖 Lectura: Éxodo 15:22-27
El pueblo de Israel acaba de salir de Egipto. Han sido esclavos por más de 400 años. En un despliegue infinito de poder, Dios confronta a cada dios de los egipcios, saliendo victorioso con cada plaga enviada. El resultado es su liberación. Mas de dos millones de personas salen de las cadenas de la opresión y caminan hacia la tierra que Dios les prometió. Familias enteras: niños, jóvenes, ancianos todos caminan juntos hacia su libertad. ¡Que cuadro maravilloso! Pero para llegar a la tierra en la que fluyen la leche y la miel deben atravesar el desierto. No sé, si habías notado alguna vez que el desierto es el resultado del pecado. Cuando Adán y Eva caen allí, en el huerto maravilloso de Dios, pierden acceso a los árboles benditos. Primero, a los árboles que los alimentaban con tanta facilidad y segundo, al árbol de la vida. La maldición que cae sobre la tierra es esta: “espinos y cardos te producirá” ¡es una descripción del desierto! Y sobre esta tierra seca, árida y sin frutos deben pasar los dos millones de personas. Cuando se enfrenta al mar rojo, Dios vuelve a mostrar su infinito poder y los hace pasar por en medio sin mojarse. Pero exactamente tres días después de ese gran portento, se encuentran internados en medio del desierto de Shur, sin nada para tomar. La desesperación empieza a aumentar, la tensión se siente en el ambiente: ¡Nos han traído a morir en el desierto! Shur significa murallas, muros: es como estar completamente rodeados por el problema: ¡No hay salida, no hay solución a la vista!
Hasta que alguien lo ve: ¡hay un oasis, que maravilla! ¡Parece que al fin saldremos de este problema! Corren apresurados, pero rápidamente notan que el agua es amarga. No se puede tomar. Nombran al lugar con el nombre más apropiado, creen ellos: Mara: amargura. Me pregunto cuántos lugares en mi vida he llamado así: amargura. No puedo ver que esta situación que atravieso pueda ser un oasis de bendición. No puedo imaginarme a Dios interviniendo para darme dulzura y descanso en medio de esta prueba. Solo veo altos muros sin salida a mí alrededor.
El pueblo rompe en quejas y en reclamos: “¡¿Qué vamos a hacer?!” Solía pensar que los israelitas de la antigüedad eran unos desagradecidos, protestones, desleales, hasta que me vi quejándome junto a Mara en los oasis amargos de mi vida. Que difícil parece mantener la compostura, la mirada en la promesa cuando todo se derrumba en el camino. El pueblo quiere llegar a la tierra prometida, pero debe atravesar el desierto, igual que nosotros: con promesas eternas, pero aún aquí pasando dificultades. ¿Quieres que te cuente lo más maravilloso de esta travesía? Es que Dios mismo iba con ellos en el camino. Guiándolos, probándolos, proveyendo. En este desierto de la vida, Él va con nosotros. “YO estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” ¿Podría haber una promesa más maravillosa que la que nos hace Jesús?
Dios los estaba probando. Él sabía cuánto podía aguantar sin beber agua. Sabía que a tan sólo unos kilómetros se encontraba Elim: un oasis dulce. Pero estaba probando sus corazones. Cuando Moisés clama a Dios por ayuda, Dios le muestra un árbol y le dice que lo arroje al agua amarga. Inmediatamente, se transformó en agua dulce. Jamás se me hubiera ocurrido esta solución. Arrojar el madero al agua, para transformarla. Es como si hubiera absorbido toda la amargura que existía allí. ¿Sabías que hay un madero que transforma la realidad de tu vida? ¡Oh es la cruz de Cristo! Aquella que ha abolido a la muerte ya su dolor. Aquella, que toma las malas decisiones de nuestra vida y absorbe sus consecuencias eternas. Aquella, que transforma la amargura de la prueba en una oportunidad para dar dulces bendiciones.
Al salir de allí, ya con su sed satisfecha, encontraron Elim que significa Palmeras, arboles grandes, arboles robustos. Elim tenía 12 pozos de agua: uno para cada tribu. Y 70 grandes palmeras que quizás representaban a los 70 descendientes de Jacob con los que arranca el libro de Éxodo. Hasta que llegues a Elim mi querido hermano, convierte la amargura de tu prueba en una oportunidad para glorificar el nombre de aquel que llama las cosas que no son como si fuesen. En este desierto en el que nos encontramos, tendremos sed, pasaremos dificultades, llegarán días amargos. Es allí donde debemos volver nuestra vista hacia el madero porque de allí viene la salvación. Hoy, bajo este árbol bendito de la prueba, queremos poner nuestra vista en tu salvación amado Jesús, gracias por absorber la amargura de una eternidad lejos de ti. Que nuestro corazón cante rebosante de gratitud, incluso en medio de este desierto.
📲 FRASE DEL DIA: Hoy, bajo este árbol bendito de la prueba, queremos poner nuestra vista en tu salvación amado Jesús, gracias por absorber la amargura de una eternidad lejos de ti. Que nuestro corazón cante rebosante de gratitud, incluso en medio de este desierto.
🖋️ Rocío Delgado