🔊📖🐔 EL CANTO DEL GALLO
🗓️ Martes, 19/5/2026
Serie: Bajo los arboles 🌳
EP#5 Bajo un árbol de Depresión
Lectura: 1 Reyes 19:1-9
¿Alguna vez leíste la historia del profeta Elías? No hay registro de otro hombre común, que haya sido como él. Profetizó que no llovería y oró por ello, como resultado el cielo se cerró por tres años. En medio de esta sequía y hambruna él fue alimentado por cuervos a la mañana y a la noche. Luego, una viuda le dio asilo y cuando el hijo de esta mujer murió, Elías oró para que el niño resucite y así fue. Mas tarde, en un gran enfrentamiento con sacerdotes paganos, Elías le pidió al pueblo que dejen de estar indecisos titubeando entre dos dioses. “Si el Señor es Dios, síganlo a él, ámenlo a él, comprométanse con él” Los 450 sacerdotes de Baal, el dios de la región, prepararon un sacrificio y estuvieron bailando, gritando y rogando que su dios demuestre que estaba ahí, consumiendo con fuego, el altar que le habían preparado. Elías se burlaba: “Seguro su dios está durmiendo, ¡griten más fuerte!” así que ellos se cortaban con cuchillos. Su sangre tocaba la tierra, mientras ellos clamaban convencidos de que su dios respondería. Finalmente, después de muchas horas sin respuesta, fue el turno de Elías. Prepararon el altar y, cuando Elías oró y pidió que Dios se manifieste, el fuego descendió desde el cielo a toda velocidad y consumió el sacrificio, la leña, las piedras, el polvo y hasta el agua con la que habían bañado el altar. Su victoria no había sido sobre personas, sino sobre huestes espirituales de maldad. ¿Ya notaste el patrón en la vida de Elías? Una fe y una valentía que mueve los cielos a su favor. Oraciones que atraviesan los reinos y materializan el poder del único Dios vivo y verdadero.
Cuando los 450 profetas de Baal son apresados y asesinados Jezabel, la reina, no está contenta. Le manda una amenaza a Elías, “mañana a esta hora estarás muerto”. Después de esta gran victoria espiritual su corazón cae en picada. Elías se llena de miedo y huye para salvar su vida. Sale despavorido por el desierto. Perdido y confundido, se siente más solo que nunca. Caminó todo el día hasta llegar al desierto. Se sentó bajo un solitario árbol de retama y pidió morirse. Esta debe haber sido su oración más llena de pesar. Podría haber orado “Quítame esta angustia” al fin y al cabo él ya había experimentado lo que lograba una oración con fe. Pero su desconsuelo y aflicción estaban más allá de lo que él pensaba que podía solucionarse.
¿Alguna vez te has sentido así? Tan quebrantado por dentro que sientes que nada podrá unir tus partes rotas. Tan desesperanzado que crees que solo la muerte sería final a todo tu dolor. Muchos de los que hoy me escuchan, seguramente ya conocen este solitario árbol de la depresión. Seguramente también habrán llorado a su sombra hasta quedarse dormidos. Sin entender los propósitos divinos, sin tener un futuro glorioso a la vista. Cansados, agotados. ¡Nada sale bien!
Elías se sentó bajo el árbol, luego se acostó y durmió allí. Entonces Dios mandó un ángel que le dijo que se levante y que coma. ¡Le había preparado comida! Así que se levantó y comió, pero se volvió a dormir. El ángel lo vuelve a despertar y le dice que coma más, que tiene un gran viaje por delante.
Me encanta como Dios trata con nuestro pesar. Él te deja descansar, te alimenta y cuando estás listo te acompaña en el viaje. Elías viajo 320 kilómetros con esa comida celestial y llegó a la montaña de Dios: el monte Sinaí. Elías se mete en una cueva, deprimido, lleno de temor, y solo.
¿Qué haces aquí Elías? Le pregunta su suave voz. Amo esta expresión. ¿Te diste cuenta de que no le dice que haces allí? De alguna manera significa que Dios mismo se metió en la cueva con Elías. Porque nuestro amado Señor no nos deja solos en nuestro quebranto. ¡Oh, no! Él está ahí contigo, debajo del árbol de la depresión. Ahí junto a ti, en esa cama de hospital. El camina a tu lado mientras das tus pasos más tristes en un cementerio. El te toma de la mano mientras lees la carta de despido. Te abraza mientras alguien te rompe el corazón. Él sabe que sientes soledad y desdicha y está ahí contigo para que encuentres en él alivio.
¿Estás debajo de un árbol de tristeza? Allí está Él preparándote alimento para darte fuerzas. ¿Has seguido en tu angustia y terminaste en una cueva? Ahí se mete él para buscarte.
Dos veces el Señor lo deja hablar y luego le dice que salga de la cueva. Que aún tiene una misión para él. El Señor manifestó su poder en un viento que rompía las rocas. En un terremoto que sacudía su suelo. En un fuego que consumía todo. Pero Dios no estaba en ninguna de esas demostraciones. Sino que apareció en el silbo apacible.
El paso por este árbol quizás sea inevitable en tu vida. Pero no es el fin. Aún queda camino por seguir. Levántate hoy y toma del alimento que él te ha preparado. Llénate de energía del cielo que aún hay camino por recorrer. Sigue confiando en el Señor, que no estás sólo: EL ES DIGNO DE CONFIANZA. Deja de buscar las grandes manifestaciones milagrosas y escucha el silbo apacible de su voz, llamándote, consolándote, encomendándote. ¡Danos fuerza para el viaje Señor, gracias por venir con nosotros!
📲 FRASE DEL DIA: EL ES DIGNO DE CONFIANZA. Deja de buscar las grandes manifestaciones milagrosas y escucha el silbo apacible de su voz, llamándote, consolándote, encomendándote. ¡Danos fuerza para el viaje Señor, gracias por venir con nosotros!
🖋️ Rocio Delgado