🔊📖🐔 EL CANTO DEL GALLO
🗓️ Viernes, 22/5/2026
Serie: Bajo los árboles 🌳
EP#8 Bajo un árbol de Justicia
📖 Lectura: 2 SAMUEL 18:9-10
En el valle del cedrón existe una pequeña porción de tierra que se llama el valle de los reyes. Allí descansan en tumbas, los restos de algunas personas importantes de Israel: reyes, sacerdotes y profetas. Una tumba en particular reposa debajo de un gran árbol. Esto, parece incluso una broma de mal gusto, ya que el dueño de los restos es un rey que murió colgado debajo de un árbol. Déjame contarte su historia. El es Absalón: significa Padre de la Paz. Pero este nombre definitivamente no tenía nada que ver con su carácter.
Uno de sus medio- hermanos: Amnón, se enamoró de la bella hermana de Absalón. En vez de pedirla por esposa, la engañó, la tomó por la fuerza y luego la odió tanto que la repudió, echándola de su casa. Tamar llegó destruida a casa de su hermano y le contó lo que le había pasado. Todos se enteraron. El rey David se enojó muchísimo. Pero no hizo nada. Absalón en cambio, comenzó a planear su venganza. Por los siguientes dos años masticó bronca y resentimiento. Su odio era tan puro, que ni el paso del tiempo podía diluirlo. Cuando tuvo oportunidad, lo mató. Amnón era el heredero al trono del rey. Cuando David se entera de que había muerto, lo llora amargamente y hace un largo duelo por él. Absalón huyó y vivió lejos de la presencia del rey por tres años. Luego, lo dejaron volver a Jerusalén, pero no pudo ver al rey por otros dos años. Imagínate la cantidad de cosas que pueden pasar por una mente ensombrecida, en esa cantidad de años. La maraña de odio que se genera en el corazón. Cuantos planes malignos se pueden masticar en esos cientos de días.
La biblia describe a Absalón como un hombre destacado. Era el más elogiado por su belleza en todo Israel. Por fuera era perfecto, no había un solo defecto en su cuerpo. Su larga cabellera sólo se cortaba una vez al año por el gran peso que le generaba. ¡Su pelo pesaba más de dos kilos! Tanta fama, tanto elogio literalmente ¡se le subió a la cabeza! Tramó un plan para derrocar al rey, su propio padre, y quedarse con su trono. Lo hizo, ganándose a la gente con su belleza, con entradas magníficas a la ciudad y aparentando justicia. A todos los que se le acercaban, los tomaba de la mano y los besaba. Absalón se robó el corazón de la gente con su carisma. Se autoproclamó rey y eso desató una guerra en la que murieron al menos 20 mil personas. David tuvo que huir de la ciudad, escapando por su vida. Llorando todo el camino por que había perdido el corazón de su hijo, al no confrontarlo como era debido.
Lo que aprendemos que no deberíamos hacer como padres en estos negros episodios de la vida de David, son dignos de varios episodios. Pero hoy quiero hablarte del pelo de Absalón. Sin dudas ese era el objeto de todo su orgullo. ¡No conozco a nadie más que haya pesado su pelo! Era un símbolo de cómo había dedicado su vida a cultivar lo externo y se había olvidado de cultivar un corazón conforme al de Dios. En el medio oriente de la época, el largo pelo, significaba poder y fuerza, virilidad y honor. El hecho de que le crezcan dos kilos de pelo al año refuerza la idea de que no había nadie como él. Absalón realmente creía que podía pasar por encima de la decisión divina y llegar al trono bajo su propia fuerza. No le importó la cantidad de sangre que se tuvo que derramar. Era orgulloso, vanidoso, rencoroso. Pasó años enmarañando los sentimientos horribles que tenía, dejándose llevar por ellos. ¡Qué hubiese pasado si en vez de cultivar su imagen, se hubiera rendido a Dios! ¡Qué hubiese pasado, si en vez de cortar su pelo con tanto esmero, hubiese cortado de raíz ese odio, ese rencor, esa amargura! ¡Qué hubiese pasado si en vez de pelo, hubiese sacado los kilos de basura que se acumulaban en su mente año tras año!
Absalón va a la guerra. Va montando un asno y cuando pasa debajo de un roble, el árbol de justicia, su gran cabellera se queda enredada en el árbol y el asno sigue de largo. ¿Puedes imaginarte la escena? El gran rey, de imponente belleza, con su larga cabellera, humillado en extremo. El objeto de su orgullo fue su arma homicida. Quedó expuesto, en total vergüenza para que cualquiera lo mate. Aunque David había pedido específicamente que no lo dañen, Joab lo atravesó con tres dagas en el corazón. Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra, debajo de un árbol de justicia y murió, porque nunca se arrepintió.
¿Sabías que el orgullo sigue matando gente? Nos mata por dentro. Mata el gran propósito de Dios. El orgullo no nos deja volver arrepentidos al Padre. El objeto de tu orgullo se sigue enredado en tu cabeza, y no te deja ver que el árbol de justicia puede darte descanso si tan sólo “te bajas del caballo” y te humillas en el lugar correcto. ¡Haznos ver Señor nuestra vanidad y orgullo! Perdónanos y danos propósito Señor.
Casi mil años después otro hijo de David cabalgó un asno en la misma región. Este, se despojó de todo su orgullo y se humilló en absoluto. Dejó que una corona de espinos se enrede en su cabeza y se entregó a la muerte. Jesús, también estuvo colgado entre el cielo y la tierra bajo la justicia de Dios. Tómate un momento hoy para contemplarlo bajo el madero, porque él tomó tu lugar y el mío, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
📲 FRASE DEL DIA: ¿Sabías que el orgullo sigue matando gente? Nos mata por dentro. Mata el gran propósito de Dios. El orgullo no nos deja volver arrepentidos al Padre.
🖋️ Rocio Delgado