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Desde la trinchera 🪖🥷
EDITORIAL misional /022/
Paraná, 12 de febrero de 2026- 18:51 hs
Saliendo de la fila
¿Conoces el juego del teléfono descompuesto? Se trata de una dinámica donde hay una fila de personas, y desde el primer y hasta el último participante van transmitiendo un mensaje que se originó al comienzo de la hilera. Este mensaje puede ser oral, con señas, actuado, etc. Inevitablemente luego del tercer o cuarto participante el mensaje comienza a deformarse; y de allí en adelante el contenido llega a ser muy disparatado y lógicamente cómico. Desde el inicio la iglesia tiene un mensaje que se conoce, se potencia y se vivencia. Éste ha ido transmitiéndose de generación a generación. ¡Y adivina que…! Poco a poco ha ido cambiando el contenido, la autoridad y la forma. Llegando a ser practicantes de la dinámica del teléfono descompuesto.
La iglesia tiene un tesoro en vasos de barros, y ese tesoro es el evangelio puro de la gracia de Dios, el cual tiene un poder divino transformador y una forma práctica de experimentarlo. Ese mensaje a transmitir incluye el contenido, o sea las Escrituras; la autoridad para vivirlo o sea el Espíritu y la forma práctica de vivenciarlo o sea la Estructura.
Cuando la iglesia nace en Pentecostés eso es lo que ocurre. Se sujetan al modelo de las Escrituras , el cual es conocido luego como la doctrina de los apóstoles. El Espíritu Santo es el poder rector, corrector y movilizador. Y la iglesia, cuerpo de Cristo se desarrolla siguiendo un nuevo patrón, una nueva Estructura ; la cual se puede evidenciar en todo el libro de los Hechos.
Si hacemos una puesta en escena de los relatos de los evangelios, veremos al Señor surgiendo en su ministerio público, no en las escuelas de rabinos, ni en las sinagogas, ni tampoco recibiendo una acreditación de parte de los sacerdotes y escribas para funcionar como escuela de discipulado. Jesús desarrolló su ministerio SIEMPRE, desde lo sencillo y desde lo doméstico. Su mirada no estaba ni en las sinagogas, ni en el templo. Su enfoque de TRES AÑOS estuvo SIEMPRE en las casas.
Jesús no vino a REFORMULAR la ley, ni a realizar cambios en la manera de adorar, servir y enseñar en las INSTITUCIONES del Antiguo Pacto. Jesús vino a hacer algo completamente nuevo. Él traía VINO NUEVO que debía contenerse en ODRES NUEVOS. La ley estaba “consumada en Cristo”, Él mismo se presentó como el antitipo del templo a quien él mismo dijo que lo derribarían y en tres días él lo levantaría (hablando de su resurrección). Algo que lo entendieron perfectamente los institucionalistas de su tiempo: LOS FARISEOS, Y LOS SACERDOTES.
NO hay ni una SOLA mención en el Nuevo Testamento que la iglesia del siglo I se reuniera en templos hechos de mano. Siempre, absolutamente siempre, fue en lugares sencillos, y en ambientes domésticos.
Jesús se DEDICÓ a modelar la manera de ser iglesia, mostrándole a sus apóstoles cual era la estrategia del nuevo pacto. Y ellos entendieron muy bien el modelo. Y por las dudas lo dejaron registrados en las ESCRITURAS. Los apóstoles lo imitaron y transmitieron a la siguiente generación, y esta a la otra y así sucesivamente. Hasta que en el siglo IV Constantino facilitó a través de leyes la utilización de los templos paganos, uniendo la religión al estado y reutilizando los odres sucios del paganismo y los odres viejos del judaísmo; para contener el vino nuevo de la gracia . Pero lógicamente, para no romper los odres, hubo que corromper el vino . Y se estableció el orden sacerdotal, los concilios, los rituales, la vuelta al altar, el atrio y el idioma (para los judíos debía hacerse todo en hebreo, y para la iglesia en Roma comenzó a ser el latín). Y las imágenes comenzaron a ser intercesores, y comenzaron a enfocarse en la adoración a ellas, con un panteón propio de héroes cristianos; y toda esa “deformación” se pasó a las siguientes generaciones, ilustrando el teléfono descompuesto, degenerando cada vez más la pureza de las Escrituras, el poder del Espíritu y la sencillez de las Estructuras.
Y entonces vino la reforma del contenido con Lutero. Y después la del Espíritu con las misiones de Fe. Y ahora se está evidenciando (en este tiempo) la reforma de las Estructuras . El volver a la sencillez, a las casas, a la multiplicación horizontal y no piramidal. El modelo de las mega-iglesias está cayendo y es tiempo de mirar hacia afuera.
Como en otros escritos he compartido, no hablo de derribar ni cerrar los templos, sino de reenfocar nuestra visión . De salir de la fila y correr a ver el original, para empezar a vivir como iglesia al estilo de Jesús y de los apóstoles . A buscar la sencillez. La pregunta que siempre se hace es ¿Y qué hacemos con los templos? Esa es una pregunta mal realizada. La pregunta que debemos hacernos es ¿seguiremos enfocándonos en la estructura equivocada o volveremos al modelo original? Eso nos debiera preocupar.
Los templos pueden seguir siendo un lugar de celebración, de ministración y de entrenamiento. Y NO el centro de atención (en los dos sentidos: atracción y asistencia) , sino animando a descentralizar la iglesia y ocupar otros lugares en la comunidad (casas, escuelas, bares, oficinas, plazas, etc.)
¿Cuál es el desafío de este tiempo? Generación tras generación de discípulos hemos estado deformando el modelo original. Y transmitiéndolo así a la siguiente generación. Hemos actuado como la fila del teléfono descompuesto. ¿Qué hay que hacer? HAY QUE SALIRSE DE LA FILA, e ir al modelo original. Estudiar no solo el vino nuevo sino también los odres nuevos de la iglesia original. Y venir nuevamente a la fila y transmitir a la siguiente generación cual es el modelo real de origen. Nuestros programas, propiedades, personal y presupuesto deben ser sustituidos por los valores del reino, por el discipulado que involucra la oración, la enseñanza, el partimiento del pan, el comer juntos, el compartir la vida y todo en un ambiente de sencillez, descentralizado, doméstico . ¿Te suena bíblico esto?
Recuerda, Estamos al final de la fila, somos la generación que está viendo suceder eventos apocalípticos. Y es a esa iglesia, que de pronto, el que nos mostró el modelo original sale de su lugar y se acerca para decirle:
▪️te crees rica con tu evangelio de la prosperidad, pero eres pobre.
▪️Hablas de visiones proféticas, pastorales y apostólicas, pero eres ciega.
▪️Te presentas con vestidos lujosos de denominaciones y movimientos, pero estás desnuda.
📌Compra de mí el oro afinado (las Escrituras),
📌vístete de santidad (el Espíritu),
📌y unge tus ojos con colirio para que veas (las Estructuras). Y remata diciendo “He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a Él y CENARÉ con él y el conmigo” . Sí, así de directo, así de sencillo, así de personal e íntimo como una cena, una comida con Jesús, como esas que acostumbraba el nazareno con los suyos en las casas. Creo que entendemos de lo que habla el Señor, ¿no? “El que tiene oídos para oír oiga”
Hasta la próxima soldado
*¡CAMBIO y … rompan filas!*🪖🥷