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LA FE QUE DEJA MARCAS 👣

22 de abril de 2026 Lectura: 5 min 16 visitas

🔊📖🐔 EL CANTO DEL GALLO

🗓️ Miércoles, 22/4/2026

Serie: LA FE QUE DEJA MARCAS 👣


EP#1-Mefiboset


Muy buenos días, deseo que Dios bendiga ricamente su vida. Comenzamos otra nueva serie de estudios y quiero que en este tiempo podamos estar meditando sobre la fe de aquellos que dejaron marcas. La fe de aquellos que dejaron marcas y seguramente en la Palabra de Dios vamos a encontrarnos con muchas personas que nos dejaron marcas en sus vidas a través de sus decisiones, a través de sus acciones, a través de ciertas cosas que hicieron en la vida que realmente nos dejan un gran ejemplo. Dice la Palabra de Dios que las cosas que le han sucedido a los hombres en el Antiguo Testamento son para nuestro ejemplo, son para que nosotros aprendamos a vivir como ellos y también a no vivir como ellos, porque hay ejemplos positivos y negativos.


En esta mañana quisiera que podamos ver un personaje bíblico. Allí en 2° de Samuel, capítulo 9, nos encontramos con una historia donde David intenta hacer misericordia a uno de los hijos de Jonatán. Jonatán tenía un hijo cuando él murió con Saúl, murieron los dos. Dice que su criada tomó a su hijo menor de cinco años y salió corriendo y huyendo, y se le cayó ese niño y quedó lisiado de los pies. Ese muchachito se llamaba Mefiboset. Y Mefiboset fue llevado a la casa de Maquir, fue llevado a un lugar que se llama Lodebar.


🏜️Es interesante porque esta palabra Lodebar habla de literalmente “sin pastos”, sin nada, un lugar de marginalidad, un lugar donde tal vez las personas iban a esconderse porque no valían nada. Y este muchachito Mefiboset estuvo allí durante más de 20 años, 25 años, refugiado en ese lugar, escondido tal vez en esa situación realmente deplorable, marginado, lisiado de los pies, sin poder lograr grandes cosas en la vida. Pero lo interesante de la historia acá es que en un momento el rey, el rey David, quiso hacer misericordia.


🤴Entonces dice el verso 4, el rey repreguntó dónde está. Él dice: “¿No ha quedado nadie en la casa de Saúl a quien haga yo misericordia de Dios?” Y lo que vemos acá en este pasaje es que realmente, primeramente, el rey tenía ese deseo de hacer algo por alguien de la familia de Saúl y de Jonatán. Él tenía en su corazón hacer misericordia. “¿Hay alguien a quien haga yo misericordia de Dios?” Me hizo pensar en esto cuando pensamos en la persona de Dios, que Dios nos amó tanto y Dios quiso hacer algo por nosotros. Sabes que el hombre naturalmente no busca a Dios. Dice allí en Romanos también que no hay hombre que busque a Dios, no hay ni siquiera uno. Pero sabes una cosa: Dios busca al hombre. Dios es quien se interesa para buscar y rescatar al hombre que está perdido en su pecado. Y esa es la bendición que tenemos.


El rey David acá dice la Palabra de Dios que él deseó buscar a alguien. Tiene en su corazón, buscó a alguien y alguien le respondió. El siervo le dice: “He aquí que está este hombre en la casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lodebar. Aquí está el hijo de Jonatán, escondido allí en ese lugar miserable.” Tal vez por 20 años estuvo en ese lugar pensando que ya jamás tenía oportunidad nuevamente de estar en la mesa del rey como antes él estuvo, como estuvo su padre. Sin embargo, acá Dios en su gracia y su misericordia pone a David para que lo levante de ese lugar y dice a David que lo manden a buscar, que lo manden a buscar porque él quería darle bendición.


🏰Vino Mefiboset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, a David y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo a David: “Mefiboset.” Y él respondió: “A Maquir, no tengas temor porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán y comerás siempre a mi mesa.” Y el versículo 13 dice: “Y moraba Mefiboset en Jerusalén porque comía siempre a la mesa del rey y estaba lisiado de ambos pies.”


Es tremenda la historia y hay mucho para poder hablar de esto, pero quisiera simplemente rescatar esto, hermanos: es la misericordia del rey, es la misericordia del rey que tuvo compasión de alguien y dijo: “Lo voy a buscar, a alguien que está lisiado, alguien que está marginado, alguien que está perdido, alguien que es una persona que no tiene futuro, y voy a tener misericordia de él.” Y dice que este hombre vino a la casa del rey, el rey lo trajo a su casa y lo hizo sentar a su mesa y le dio una porción para su vida, para cada día de su vida, y dice que siempre estuvo a la mesa del rey. Qué tremendo que es la gracia y la misericordia.


Así actúa Dios. Dios actúa de esa manera, viéndonos a nosotros condenados, perdidos, alejados, marginados, con pecados en nuestra vida. Estábamos separados totalmente de Dios, sin embargo, Él tuvo compasión de nosotros. Ese es el amor de Dios, ese es el corazón del Señor Jesucristo que tiene compasión de cada uno de nosotros. Y en esta mañana, hermano, quiero que podamos juntos alabar a Dios, adorar a Dios, pensar en la misericordia que Dios tuvo para con nosotros también.


Esa vida que tuvo Mefiboset, estar sentado junto a la mesa, en la mesa del rey durante toda su vida, fue tremendo. Así también nosotros, porque creímos en Cristo Jesús, fuimos perdonados por Cristo Jesús y hoy podemos estar sentados a la mesa del rey. Y estamos sentados a la mesa de aquel que tiene el poder absoluto de nuestro Dios, de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros y nos hizo sentar en un lugar realmente maravilloso. Qué tremenda bendición es ver la misericordia de Dios.


La fe de hombres que dejan marcas en la vida, la fe y las actitudes de hombres que dejan marcas en la vida. Acá nos encontramos con este hombre Mefiboset que estaba perdido, que estaba marginado, que estaba sin futuro, sin esperanza, pero vemos al hombre de Dios mostrando su misericordia, trayéndolo a su mesa y compartiendo para siempre con él ese momento hermoso que es compartir la mesa. Así hizo Dios con nosotros: nos tomó, nos vio perdidos y nos dio la oportunidad de ser salvos.


Acá dice que Mefiboset llegó y se postró ante el rey y se postró y tuvo esa actitud de humildad. ¿Sabes una cosa? Dios nos llama a nosotros a tener el mismo corazón de humildad, reconociendo que Él es el Rey y que Él es quien reina y nos da de su misericordia y de su gracia, porque no depende de nosotros y no es nuestro poder, ni nuestra fuerza, ni nuestra capacidad. Es el poder de Dios y la gracia y la misericordia de Dios que obra en nuestra vida.


Que Dios te bendiga grandemente.


🖋️ Miguel Cabrera

Malaki
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