🔊📖🐔 EL CANTO DEL GALLO
🗓️ Jueves, 14/5/2026
Serie: Bajo los arboles 🌳
EP#2: Bajo los árboles del Gozo Perdido
Lectura: Salmo 137
El 26 de Abril de 1986, la dirección de la central nuclear de Chernóbil, decidió aprovechar una parada planificada del reactor 4° para realizar un test de seguridad. Minutos después el ingeniero a cargo desactivó las señales de alerta para poder seguir adelante con el experimento. ¿El resultado? El reactor explotó y una nube altamente radioactiva se levantó en el cielo. La radiación cayó sobre las personas generando incontables pérdidas, enfermedades y hasta defectos congénitos. Todo ese daño, todas esas pérdidas, podrían haberse evitado si tan sólo hubiesen escuchado las alarmas. Bueno, es que en realidad las oyeron, pero decidieron ignorarlas.
Lo mismo le ha pasado al ser humano desde que caímos allí en Edén. Una y otra vez Dios habla y nos advierte y nosotros escuchamos y solemos ignorarlo. ¿Sabías que al pueblo de Dios le pasó lo mismo? Dios había hecho un pacto con ellos, “Si me siguen, si me aman, si me ponen en primer lugar, NADIE les podrá hacer frente. Pero si siguen a otros dioses, los entregaré en sus manos”. El pueblo decidió ignorarlo. Un profeta tras otro llamaba al pueblo a arrepentirse, pero no lo hacían. Cada vez más dioses, más sacrificios, más corrupción del alma, más lejanía del Dios verdadero. Y un día las advertencias se cumplieron.
Israel cayó. El asedio de casi 20 meses que hizo Babilonia cumplió su objetivo. El templo fue destruido, las murallas derribadas. Prendieron fuego las casas y las plantaciones. Muchos murieron por el hambre y el filo de la espada. Otros, fueron tomado por prisioneros. Apresados, humillados, despojados de todo. Caminaron atados por más de 1500 kilómetros. 4 meses de un viaje muy doloroso. Mientras avanzan se dan cuenta lo que han perdido todo ¡Qué triste es esta caravana! ¿Te imaginas cuánto dolor entra en un corazón que lidia con la pérdida infinita de su familia, sus pertenencias, su religión, sus costumbres, su idioma, su país y TANTO más? ¿Te imaginas lo que significa descubrir que todos los profetas que Dios había enviado para advertirles, tenían razón? Oh si, en este camino, los sollozos y los lamentos se escucharon cada día. ¡Si tan sólo hubiésemos ESCUCHADO al Señor! Se repetían.
Al llegar a Babilonia les cambian el nombre. Deben aprender un nuevo idioma. Las costumbres son otras, las comidas también. Ahora son esclavos, su libertad era un lujo que no sabían que podían perder. Cuando terminaban las pesadas labores se sentaban junto a los ríos de Babilonia. Sus captores les decían: “Cántenos una de esas canciones alegres acerca de Jerusalén” Pero ¿cómo podrían? ¿Cómo podrían cantar con alegría de su hogar si lo habían perdido? Cómo podrían entonar canciones del Señor cuando lo habían traicionado una y otra vez. Con qué cara podían alabar a Su Dios en medio de estos opresores que sólo querían humillarlos. Cómo seguirían adelante si estaban presos por sus propias malas decisiones, por no haber hecho caso. Por haber abandonado a su Dios. Así que se sentaron junto al río y lloraron. Tomaron las arpas y las colgaron debajo de los árboles de álamos. Y esto mi querido hermano es un símbolo del gozo perdido. ¡Mi corazón ya no puede entonar una canción! Estoy tan quebrado, tan roto, tan desesperado que no hay una sola melodía que salga de mis labios.
El profeta Ezequiel en el capítulo 11 agrega un detalle maravilloso a este duro y triste exilio. El Señor manda a decirle a los desterrados: ¡Haré de ustedes un santuario en los lugares en los que se encuentran! Luego, les relata cómo la gloria del Señor salió del templo de Jerusalén y viajó hacia el Este. Si, justo donde ellos se encontraban. Junto a los ríos de angustia. Bajo los árboles del gozo perdido. LEJOS. Hasta donde sus pecados los habían llevado. Ahí fue Dios con ellos.
Quizás alguno que me escucha, está en el exilio. En algún país que no es el suyo, con otra lengua y otras costumbres. O quizás esto te recuerda que nosotros también estamos en el exilio. Desde que Adán y Eva son expulsados del Jardín, todos venimos vagando por el desierto. Lidiando con las consecuencias del pecado. Somos extranjeros y advenedizos: pasajeros temporales. O quizás tus malas decisiones, te han llevado lejos del gozo que hay en la presencia del Padre.
Mira para arriba, mira esos árboles y vuelve a tomar tu arpa, vuelve a entonar una canción, que el Padre ha venido a buscarnos. ¡Ha llegado hasta donde nuestras malas decisiones nos han traído! Quiere hacer un santuario de tu vida en donde sea que te encuentres. Vuelve arrepentido a buscarle, que quiere darle libertad a tu alma y reposo a ese corazón cansado. Si has perdido el gozo, el canto, la alegría. Si has colgado bajo los árboles tu instrumento de servicio y de adoración: es hora de que lo vuelvas a tomar. En él hay restauración. Él quiere devolverte el gozo, el servicio, la plenitud y el propósito que has perdido. ¡Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón!
📲 FRASE DEL DIA: En él hay restauración. Él quiere devolverte el gozo, el servicio, la plenitud y el propósito que has perdido. ¡Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón!.
🖋️ Rocio Delgado